Pavimentos de cocina. ¿Cuál elegir?

El pavimento de la cocina es uno de los elementos que debemos elegir con mayor cuidado. Debe ser, a la vez, resistente, seguro, fácil de limpiar y, naturalmente, también debe estar en consonancia con el estilo del hogar.

Cómo debe ser el pavimento de la cocina

El pavimento de una cocina debe, ante todo, ser fácil de limpiar para cumplir con las exigencias de higiene de un espacio tan vivido y central de la casa. Ese será el factor que seguramente tendremos más en cuenta a la hora de decantarnos por un pavimento u otro. Además de las propiedades del material, es importante asegurarnos de que, una vez instalado, el pavimento es totalmente estanco, que no tiene roturas ni grietas que pudieran filtrar humedad, lo cual podría provocar gérmenes y suciedad.

La resistencia es otro elemento clave en la elección de un pavimento de cocina dado que estará sometido a mucho desgaste. De entrada, hay que elegir un pavimento resistente a golpes que pudieran producirse por la caída de objetos, pero también a altas temperaturas, a la humedad y a los agentes químicos presentes en la mayoría de productos de limpieza. Dicha resistencia es la que va a proporcionarnos un suelo duradero, capaz de mantener su aspecto y propiedades con el paso de los años.

Finalmente, tenemos que asegurarnos de elegir un suelo antideslizante, para evitar resbalones y caídas que podrían suceder con el derramamiento de líquidos o simplemente en el proceso de limpieza.

Cumpliendo los requisitos de higiene, limpieza, resistencia y seguridad, podremos tener un pavimento duradero y que cumpla con su cometido. A partir de ahí, el mercado ofrece una enorme variedad de soluciones tanto en cuanto a los materiales como a nivel estético.

Suelo cerámico: seguridad y belleza

Tal como indica Ceraspaña, la cerámica se ha usado tradicionalmente en los espacios con altas demandas de higiene y limpieza y, por ello, no es de extrañar que la cerámica sea el material preferido para suelos destinados a cocinas. No necesita mantenimientos específicos, y es altamente resistente y duradero.

La cerámica nos permite, incluso, jugar con las texturas y los estilos hasta el punto de poder, incluso, acercar a la cocina la calidez del aspecto de la madera. La mayoría de fabricantes disponen en sus catálogos de suelos que imitan la madera. De este modo, aportan a la cocina el aspecto cálido y elegante del roble o el nogal, pero permiten mantener y aprovechar todas las propiedades de los suelos cerámicos. Además de piezas que imiten la madera, también existen suelos cerámicos que imitan la piedra natural y otros materiales.

Se recomienda, siempre que sea posible, elegir piezas grandes, para reducir el número de juntas y, así, facilitar aún más la limpieza y conseguir una imagen de máxima pulcritud e higiene.

El gres porcelánico está basado en la cerámica como materia prima y es algo más caro que el pavimento cerámico. Se diferencian fundamentalmente por el tipo de arcilla. Mientras la cerámica se basa en arcillas rojas, las baldosas de gres porcelánico suelen ser de arcilla blanca, y se considera un material más refinado y que absorbe menos agua y humedad que el gres cerámico. El gres porcelánico puede usarse en interiores, aunque también existen opciones para exteriores y para espacios de grandes tránsitos como establecimientos comerciales, oficinas, etc.

Al abordar la reforma de una cocina, el pavimento es sin duda una decisión crucial. Por ello es imprescindible tomar el tiempo suficiente para valorar cuál es la opción que cubrirá nuestras necesidades a más largo plazo. Para no tomar decisiones erróneas o precipitadas, lo mejor es dejarse asesorar por expertos en la materia. 

En FSNew somos expertos tanto en obra nueva como en reformas de cocinas y nuestros asesores le podrán ayudar a elegir según sus necesidades. Pídanos consejo antes de iniciar su proyecto.

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